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Una pregunta: Si te pidiéramos dividir silábicamente las palabras “atlas” o “atleta”, ¿cómo lo harías?

Si eres de Latinoamérica probablemente harías lo siguiente (si te sabes el método del aplauso, adelante, el punto es dividir en sílabas): a-tlas y a-tle-ta. Todo muy fácil y todo muy bien —o al menos por ahora—.

Sin embargo, ¿sabías que en gran parte de la península ibérica el grupo consonántico /tl/, cuando está al interior de la palabra, suele dividirse? Por ejemplo, las mismas palabras que dividimos en el párrafo anterior quedarían de la siguiente manera: at-las y at- le-ta.

En el caso anterior, el grupo consonántico /tl/ que en Latinoamérica pronunciamos dentro de una misma sílaba como un fonema oclusivo lateral sordo —le decimos así porque el aire sale en forma de una pequeña explosión (rasgo oclusivo), a los lados de la lengua y entre las mejillas (rasgo lateral), sin que exija una acción de cuerdas vocales (sordo)—, en el español peninsular pasa a ser heterosilábico, es decir, que aunque las dos consonantes sean consecutivas dentro de la palabra, su realización fonética es realizada por separado; lo anterior se refleja en la división silábica, pues ambas pertenecen a sílabas distintas. Para ayudarte a entenderlo mejor, algunas palabras heterosilábicas del español pueden ser: arte (ar-te), árbol (ár-bol), pista (pis-ta), tarde (tar-de) o conde (con-de); como podrás darte cuenta, en todas ellas hay dos consonantes consecutivas, pero que pertenecen a sílabas distintas.

El fenómeno del grupo consonántico /tl/ se explica fácilmente en México dada la gran influencia de la lengua náhuatl en nuestra variante dialectal, pues, mientras en el resto de los dialectos del español el grupo consonántico /tl/ es escaso, acá tenemos un gran paradigma de palabras con esta particularidad, tanto en posición intervocálica: chipotle; después de consonante: cenzontle; inicial de palabra: tlacuache, tlacoyo; y hasta en final de palabra, como en Nezahualcóyotl (Ne-za-hual-có-yotl) o Popocatépetl (Po-po-ca-té-petl).

Sin embargo, si este rasgo está presente a lo largo de Latinoamérica, ¿cómo podemos explicar el fenómeno en aquellos países en donde no hubo influencia del náhuatl? Pues bien, otra teoría apunta a que tal fenómeno proviene de la parte occidental de España; en lugares como Bilbao, Galicia o las Islas Canarias, /tl/ también se silabifica, la llegada de habitantes de esos países a Centro y Sudamérica explicaría la adquisición de tal pronunciación.

Ahora ya lo sabes, pronunciar el grupo consonántico /tl/ es un rasgo característico del español de México y Latinoamérica.

Por Diego Fernando Vázquez

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