Todo hispanohablante alguna vez ha pensado que el tono sólo se refiere a la música o a la inflexión que expresa un estado de ánimo. Fa es el cuarto tono del sistema melódico que usamos como occidentales, y cuando nuestra madre se enoja con nosotros porque no tendimos nuestra cama o no lavamos nuestros trastes, utiliza cierto tono. Pero hay algo más cuando nos referimos a lengua tonal

Si piensas que son lenguas cuyas palabras cambian de significado según el tono, estás en lo correcto. No obstante, hay que aclarar que no se trata de palabras con distintos significados sino que el cambio de tono las vuelve palabras totalmente distintas. Por eso, en lingüística a este fenómeno se le ha denominado como tonema por analogía con el fonema.

Un ejemplo de lengua tonal es el chino-mandarín, que tiene cinco tonos diferentes: el primero se mantiene sin variación; el segundo va de grave a agudo; el tercero realiza una flexión: va de un punto medio, baja a grave y después sube; el cuarto comienza en un punto alto y baja a grave; y por último, el quinto no tiene una posición específica, o más bien depende de los tonemas que le anteceden para emitir su pronunciación. Este último funciona como una partícula interrogativa y se le denomina tono ligero. He aquí una imagen de la producción de los tonos en el chino-mandarín:

Ahora veamos uno de los ejemplos típicos de cómo es que cada tono (aquí cada uno está marcado con una tilde distinta para que puedas diferenciarlos) define el significado de una palabra que formalmente es idéntica:

  1. (/) ‘madre’
  2. (/) ‘cáñamo’’
  3. (/) ‘caballo’
  4. (/) ‘regañar’
  5. ma (/) (partícula interrogativa)

Ahora bien, con base en lo anterior, intenta practicar cada uno de los tonos para que puedas divertirte (o frustrarte) intentando pronunciar este trabalenguas: “mā mā qí [la ‘q’ se pronuncia como nuestra ‘ch’] mǎ, mǎ màn, mā mā mà mǎ”, que traducido significa: “Mamá monta a caballo, el caballo va lento, mamá regaña al caballo”. Si no lograras pronunciarlo fluidamente, no te preocupes, lo grave sería que intentaras contárselo a un pekinés y, en caso de equivocarte, dijeras que el caballo monta a la madre o que éste la regaña. 

Por último, y por si no lo sabías, en México tenemos lenguas tonales, como lo son las llamadas lenguas otomangues. Algunas de éstas son: otomí, mazahua, pame y chichimeca, que podemos encontrar en la zona centro y oriente del país: Estado de México, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí.

Por Alonzo Caudillo

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