Con frecuencia valoramos de manera negativa a la lengua actual, así como ponemos en entredicho sus cambios en cuanto al léxico se refiere, pero pocas veces hemos analizado cómo es que se constituye una lengua de manera que podamos verla como esa gran estructura que cada día nos sorprende. ¿Tú te has cuestionado el cómo se va formando una lengua?
 
Saber cómo se moldea un idioma es esencial para ti, para mí y para todos, debido a que lo usamos diariamente. La lengua es un sistema de comunicación que agrupa a la escritura y a la oralidad, asimismo sigue ciertas convenciones que en algún punto se vuelven reglas dentro de una normatividad. ¡Pero cuidado! La lengua cambia además de que dentro de ésta existen gran cantidad de variantes territoriales y sociales llamadas dialectos.
 
Por su parte, también pueden existir dialectos más pequeños hasta llegar a los sociolectos, definidos como la forma de hablar de un grupo social específico. Así dentro de éstos hay una serie de individuos con maneras de hablar distintas: a esta capacidad individual de ejecutar una lengua se le llama idiolecto. Por ejemplo, aunque tú y tu papá tienen rasgos en común en su manera de hablar, no lo hacen exactamente igual.
 
De un elemento tan grande como la lengua nos trasladamos a un elemento pequeño como el idiolecto. No es nada extraño que cada país, cada grupo y cada persona tengan variantes léxicas, morfológicas, sintácticas y fonéticas. Si Lourdes comienza a usar una palabra; Antonio se la escucha y éste comienza a usarla con otras personas más, pronto esa palabra podría llegar a ser parte de un sociolecto o parte de la misma lengua; la misma palabra puede sufrir cambios de significado, de pronunciación y hasta de escritura.
 
Es bueno reconozcas que ningún fenómeno lingüístico aparece porque sí. Las palabras que escuchamos a diario, sea correcto o no dentro de la norma, existen por que hay una cantidad de personas que las emiten y la habitúan a su cotidianeidad. Si dices “pos” en lugar de “pues” es probable que en muchos años más ésta sea incluida dentro de la norma y la palabra que hoy usamos caiga en desuso: es una decisión convencional que depende de los hablantes, por lo que las instituciones lingüísticas sólo dan registro de cómo cambia el idioma que todos usamos en la realidad diaria.
 
Por Michelle Chiw

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