La percepción que tienen los individuos sobre el mundo es variada. Así como una persona tiene una visión bien diferente a la de otra, existen grupos que advierten lo que los rodea de manera distinta a otro grupo y así hasta llegar a grupos más grandes como un país o continente. Regularmente una sociedad comparte con los suyos cierta percepción del mundo; existen convenciones que no se explican; pero se entienden a través de una convivencia continua. La preferencia por cierto vocabulario que corresponde a cierta realidad tanto contextual como lingüística permite revelar la esencia de la sociedad. Esto no quiere decir las personas de Australia tenga capacidades diferentes a las de Reino Unido, sino que manifiestan un comportamiento sociolingüístico diferente.

Uno de los ejemplos más notables es el cómo se dicen y se distinguen los colores en diferentes lenguas. Hay muchas sociedades en donde se conocen cinco colores básicos más sus variantes, en otras sólo hay dos (catalogados como oscuros y claros) y, en otras tantas, sólo existen tres.

En el siglo XIX se propuso una teoría que postulaba que los griegos antiguos no podían observar todos los colores, pues en la Ilíada se menciona un número reducido y así se concluyó que probablemente lo mismo sucedía con los pueblos que viven aislados. Sin embargo, al hacer un estudio de campo con estas civilizaciones aisladas se percataron de que, aun cuando podían distinguir los colores no había una palabra para tales colores: se prefería describir un objeto por su textura, su forma, su olor.

Hay muchas lenguas en África que sólo tienen tres colores (negro, blanco y rojo) y dentro de éstos agrupan las diferentes tonalidades que podemos observar. De la misma manera, muchos pueblos tienen una palabra para señalar tanto al azul como al verde. Esta manera de nombrar los colores puede cambiar dependiendo de los individuos con los que te comuniques. No es inamovible, mas sí están muy arraigados a nosotros esas características sociales que nos forman y distinguen de otros.

Cada cultura tiene una visión cromática diferente que no afecta su visión o algún otro aspecto de tipo biológico. Las maneras de ver un color están relacionadas, como ya mencionamos, con una manera de ver el mundo que nuestro cerebro asimila. No hay impedimentos, además que los que dan las enfermedades de la visión, para observar los colores. El hecho de que algo no tenga una palabra para designarla no quiere decir que no esté presente en la vida de un individuo, sino que dicha cosa tal vez carece de relevancia para un grupo social. ¿Les ha pasado que ustedes sólo conocen negro, blanco, rojo, azul y amarillo y uno de sus amigos conoce cada pantone?

Por Michelle Chiw

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