La complejidad de las lenguas es un tema que comenta tanto en lingüística como en la vida cotidiana; no obstante, en cada ámbito tiene diferentes percepciones. Regularmente, se apunta que la complejidad de una lengua es morfológica, en otros casos sintáctica, mas ¿de dónde se obtienen argumentos para definir que un idioma es más complejo que otro?
 
Cada persona tiende a señalar su perspectiva partiendo de su propia realidad. Un hablante de español puede señalar que el japonés o el árabe le parecen lenguas complejas: esto se debe a la distancia no sólo territorial, sino lingüística. Cada una de las lenguas que acabamos de mencionar pertenecen a familias de idiomas distintas y alejadas entre sí. Aunque, por ejemplo, el español tenga léxico tomado del árabe no es fácil para una persona hispanohablante el escribir esta lengua así como el adquirir otros elementos demasiado distintos. Lo mismo pasa entre el español y el japonés: ésta última tiene una estructura en sus oraciones diferente a la nuestra.
 
Una cosa que debemos aprender es que el hecho de que a los hispanohablantes nos parezca sencillo aprender portugués, catalán o cualquier otra lengua romance se debe a que todas descienden de la misma lengua y pertenecen a la misma familia. Recordemos de la misma forma que el español es primo del inglés, por lo que tampoco nos parece muy difícil aprenderlo. Los aspectos no sólo se centran en las familia lingüísticas, sino en la afinidad fonética, en el léxico parecido, en la estructura sintáctica y en la tipología lingüística. Es evidente el reconocer que será más sencillo que el hablante de una lengua de tipo aislante (separa sus componentes en léxico. Ejemplo: I will eat) aprenda otra de tipo aislante que una sintética (añaden elementos morfológicos en una sola palabra para indicar cierto aspecto determinado. Ejemplo: comeré).  
 
De este modo, una persona que habla coreano o maltés tendrá más dificultad para adquirir una lengua indoeuropea que para aprender japonés o árabe, respectivamente. Si la complejidad de los idiomas se fundamentara en percepciones, podríamos decir que todas las lenguas son complejísimas: lo que es difícil para un ruso es diferente a lo que le parece complejo a un guaraní.  Todo argumento se habla desde un análisis personal y basado en un contexto que no heterogéneo para todo el mundo.
 
Sí, a nosotros que somos hablantes de español nos parecen más amigables de  estudiar unas lenguas debido a la proximidad que tienen con nuestra. Sí, a los húngaros les resulta más complejo aprender lenguas como las romances; pues no están acostumbrados a cierta sintaxis o determinada manera de construir las palabras. La dificultad sólo se encuentra en la percepción, empero no es algo que pueda homogeneizar y registrase como verdad absoluta. Si las lenguas fueran difíciles para todos no habría hablantes nativos competentes.
 
Por Michelle Chiw

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