No todo el léxico que compone al español ha significado lo mismo desde su aparición en el latín. Así, algunas palabras han sufrido cambios de significado simples y, en otras ocasiones, esos significados parecieran inconmensurablemente distintos. Un ejemplo de ello es “nada”, y no te imaginas de dónde proviene su significado contemporáneo.
 
El significado actual de “nada” se originó por un contagio entre palabras de la frase “Non amat rem natam” (no ama cosa nacida). El contagio se debe a la presencia de “natam” con la palabra negativa “non”. De esta forma “natam” que era “nacida” se convirtió en una negación de existencia típica e indispensable en la lengua española. Otras lenguas romances tomaron la palabra “rem” que aparece, con sus respectivos cambios, en lenguas como el catalán (res) y el francés (rien).
 
Los cambios son paulatinos: el cambalache de significado no se da de manera repentina, sino que debe pasar por un proceso de aprehensión por parte de los hablantes. Nosotros no nos imaginamos diciendo “nada” con el significado arcaico, pues no estamos habituados a usarlo. Así, el significado de cada vocablo es el que existe ahora y el que se usa por una población que habla la lengua a la que corresponde dicho léxico. Entonces “nada”, aquí y ahora, sí significa “nada”, se puede usar en oraciones simples como “Nada existe en la tierra” o en oraciones donde hay una doble negación “No compró nada”, al final la palabra es un recurso elemental para que todos podamos señalar la inexistencia de algo.
Por Michelle Chiw

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