Es normal que en un territorio convivan un sinnúmero de lenguas, mas también es habitual que entre éstas haya una jerarquía, por lo que las lenguas oficiales se posicionan sobre las otras. No existe una lengua que sea mejor que otra: la jerarquía se basa en una decisión arbitraria: podemos afirmar que los aspectos para posicionar a alguna en una escalafón superior es una cuestión política y de poder.
 
La lengua ha sido desde siglos atrás un arma de control. Desde Antonio de Nebrija, hubo una preocupación por publicar gramáticas que, además de enseñar ortografía, ayudaron a la conquista de América por parte de la corona española. El español fue impuesto a los indígenas de Latinoamérica y, de esta forma, se intentó buscar una unidad cultural basada en la tradición española.
 
El español, incluso en la actualidad, sigue siendo la lengua oficial de España por lo que otras lenguas que conviven en el mismo territorio han tenido que luchar por su oficialidad e independencia. Lo mismo sucede al trasladarnos a América Latina. Existen una cantidad muy grande de lenguas indígenas que siguen subsistiendo; sin embargo, no tienen el carácter oficial que deberían recibir por parte del Estado.
 
Imagina que tú has nacido en un territorio donde todo el tiempo hablas una lengua llamada “kana” y que cuando acudes a la escuela te enseñan un idioma llamado “linu”; asimismo te prohíben desenvolverte en tu lengua debido a que “linu” es la única lengua oficial en el país donde habitas. ¿Qué harías al respecto?
 
Así sucede con las lenguas indígenas. Éstas son habladas en territorios amplios, por un número considerable de personas. Las personas que hablan estas lenguas las emplean para saludar, para ir a comprar alimentos, para hablar de amor. No obstante, cuando acuden a la escuela sus respectivas lenguas no son estudiadas, sino que deben aprender o perfeccionar otro idioma y estudiarlo para poder realizar labores de carácter legal y académico.
 
Un caso análogo sería el del catalán, lengua que hasta el siglo XX se convirtió en una lengua co-oficial, esto quiere decir que, aun cuando no sea la lengua oficial de todo el país, los hablantes de ésta puede llevar a cabo trámites legales y recibir educación y libros en ese idioma.
 
El posicionamiento legal y cultural de un idioma repercute mucho en el papel de éste en un territorio. Así como nosotros recibimos, en la mayoría de los casos,  clases en nuestra lengua materna, deberíamos buscar que otros grupos sociales también logren darle el carácter oficial a sus lenguas que siempre han necesitado y necesitarán.
 
Las lenguas contienen cultura, cosmogonía y una parte de nuestra vida se encuentra en ellas. Deslindarnos de algo que nos es connatural es complejo; más cuando ese algo nos permite sentirnos libres y vinculados con algo de nuestra existencia social. Hablemos la lengua de nos deje palpar la esencia que nos abraza de forma cotidiana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los más populares

Los más recientes

Te puede interesar

Bitnami