El Alfabeto Fonético Internacional (AFI) fue diseñado y publicado por la Asociación Fonética Internacional y se ha convertido en el principal alfabeto fonético, pues se usa actualmente en todo el mundo. Fue creado en 1878, cuando un grupo de maestros franceses y británicos, dirigidos por el lingüista Paul Passy, formaron la Asociación Fonética Internacional (en francés, l’Association Phonétique Internationale).
 
Su intención original era crear un conjunto de símbolos que podían tener valores diferentes para los sonidos de cada idioma; sin embargo, finalmente se decidieron por crear un solo alfabeto para todas las lenguas.
 
Algunos de los símbolos usados son los mismos que se emplean en la ortografía tradicional, como [h], [a], [t], [e], pero su valor fonético puede variar de los asociados normalmente a los caracteres ortográficos.
 
Cada símbolo tiene un valor de sonido específico, lo que esto significa que la v en lava no puede representarse con el mismo símbolo fonético que la v en vaca, ya que ambas representaciones  tienen un valor fonético propio, de ahí que la palabra lava se transcriba [‘lβ] y la palabra vaca se transcriba [‘baka]. Cabe aclarar que si bien en el español no existe una diferencia entre “v” y “b” desde el siglo XVI, hay diversas variantes dialectales e idiomas que sí realizan una distinción, como el catalán.    
 
Algunos de los símbolos que contiene el alfabeto proceden del alfabeto romano extendido para el inglés antiguo y también se usan para los actuales alfabetos escandinavos, por ejemplo, el símbolo fonético [ć] en palabras como encyclopćdia.
 
Por otra parte, algunos otros símbolos se han tomado del alfabeto griego, como [θ] y [ε] y otros símbolos son modificaciones de letras romanas o signos de puntuación.
 
Hay símbolos que proceden de alfabetos especializados, como [] que es el símbolo usado en matemáticas para el cálculo integral y que, en este caso, se utiliza para representar el sonido sh como en show, otra categoría de símbolos no están basados en ningún alfabeto específico sino que han sido creados al efecto.
 
Es gracias a los avances de la fonología que hoy podemos darnos cuenta a tiempo de los distintos problemas de lenguaje y las terapias para resolverlos; las similitudes que guardamos con otros idiomas y cómo éstas facilitan el aprendizaje de los mismos.
 
 
 

Gabriel Lemus

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