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La letra h es la octava letra del alfabeto español y deriva del hebreo heth y no representa ningún fonema; es decir, es muda.

 

Se trata de una letra que representa una aspiración (aumento de fuerza que da el aliento a una letra), se cuenta que ocupa el lugar donde antes solía existir una f, también aparece acompañada de otra letras para representar diferentes sonidos consonantes, por ejemplo: Con la “c” para formar el dígrafo “ch”, junto a la “p” para describir el sonido de la f,  en palabras latinas tomadas del griego, o bien junto a la “t” para describir el sonido θ, que es como pronuncian la z los españoles.

 

Al parecer los fenicios fueron los primeros en utilizar esta letra y la pronunciaban como una j aspirada; luego llegaron los griegos quienes, la adoptaron dándole la forma como la conocemos hasta nuestros días y pronunciándola como una suave aspiración, de los griegos pasó al latín y del latín al español.

 

El español hizo de la suyas y se adueñó de diversas palabras latinas que  iniciaban con f, pero que al pasar de los años y, dado que en algunas zonas de España también se pronunciaba aspirada, a partir del siglo XVI la f comenzó a ser sustituida por la h. Es menester mencionar que muchas palabras del español que emplean la letra provienen de vocablos de origen árabe, por ejemplo almohada, hasta, hazaña, colcha, colchón, alhajas, hala.

 

Fue entonces cuando las haches aspiradas comenzaron a considerarse un vulgarismo propio de las clases bajas y, así sigilosamente fue enmudeciendo, hasta que algunos estudiosos de la lengua la consideraban inútil. Ejemplo de ello es Andrés Bello quien, en 1823 solicitó una reforma ortográfica que acabara de una vez por todas con la h, asimismo Gabriel García Márquez quien, abogaría su abolición, ya que la consideraba inservible y el hablante no hace ninguna distinción.

 

La H no ha seguido normas de pronunciación fijas en torno a su preservación o supresión, por ende, no se trata de una letra inútil e inservible. En la actualidad algunas zonas de América y España siguen manteniendo la aspiración, sirve también para detectar hiatos o para distinguir palabras homófonas, ya que no es lo mismo hojear que ojear, hola que ola, hala que ala.

 

Gabriel Lemus.

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