Se debe entender por política lingüística a la actividad de los estados y gobiernos respecto a las lenguas habladas en sus respectivos territorios, pero también a las actividades de interés público de cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos dirigidos a modificar la situación de los hablantes de las lenguas pertenecientes a un Estado.

 Las políticas lingüísticas son fundamentales para las sociedades, desde la época de los romanos las tenemos presentes; fueron ellos quienes utilizaron su lengua para fines administrativos en todo su imperio. Por medio del contacto entre el latín y las lenguas nativas de las regiones conquistadas se dio origen a las que ahora llamamos lenguas romances.

La diversidad lingüística en Mesoamérica fue un factor importante al momento de la conquista. Al llegar los españoles y encontrarse con diversas lenguas se creó confusión, sin embargo con el objetivo de evangelizar a los nativos de la región, los conquistadores optaron por aprender las lenguas que predominan en la zona, cabe mencionar que a pesar de que el náhuatl era una lingua franca existían muchas otras en la región.

Es gracias a esta política evangelizadora y a los frailes misioneros que hoy contamos con una gran riqueza en la producción lingüística del Virreinato. En menos de medio siglo se escribieron libros bilingües, como gramáticas, vocabularios, catecismos.

A mediados del siglo XIX con la constitución del estado-nación mexicano y el impulso por el nacionalismo surge la idea de incorporar a las minorías indígenas a la sociedad moderna, mediante la homogeneidad cultural, partiendo del español como lengua oficial, dejando a un lado, los intereses y preocupaciones reales de los pueblos indígenas.

Aunado a ello la preocupación de los nuevos gobernantes por asegurar la subsistencia nacional, produce la creación de nuevos enfoques en política lingüística, buscando la cohesión social, mediante los ideales de llevar progreso al campo y la educación para todos. Misma que se concebía solamente en español.

 A partir de la década de los 90´s se dio un auge por la recuperación y reivindicación de las lenguas indígenas, las instituciones y las organizaciones no gubernamentales suelen ser las más preocupadas por las políticas lingüísticas que se gestan en el país; sin embargo, la problemática en torno a la difusión de las mismas resulta cada vez más compleja debido al desinterés por parte de la sociedad civil.

Por Gabriel Lemus

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