dijistesSabemos que te da algo cada vez que escuchas a alguien decir “dijistes” o “comistes” y tienes razón, es un error del habla. Sin embargo, para que corrijas con conciencia sobre por qué no se debe pronunciar así, tienes que saber la razón por la que nació esa s extra.

      Si bien no hay una respuesta concreta, hay dos teorías aceptadas sobre su origen. La primera se debe a un rezago de la pronunciación peninsular. Es sabido que los españoles no usan el “ustedes” como en América, sino el “vosotros”. Por lo tanto, la conjugación para esta persona gramatical cambia y, no en vano, tiene una s para algunos verbos en pretérito perfecto simple.

       Por ejemplo, en la pronunciación de España para la segunda persona del plural el verbo correr se dice “vosotros corréis”, a diferencia de América que enuncian “corrieron”, debido al cambio a “ustedes”.

      Como notas, la conjugación para esta persona suele tener una s final: “comisteis”, “visteis”, “nadasteis”. ¿Ahora te suena más conocida esa s en “vistes”, verdad? Tal vez a través de los siglos, esa entrometida s quedó en formas coloquiales y se fue eliminando en grupos más instruidos en la prosodia de la lengua española.

      La segunda teoría, no obstante, es la más aceptada. Se trata de un problema con nuestra conciencia lingüística que no reconoce del todo las irregularidades de nuestros tiempos verbales; pero antes, una pregunta: ¿Has escuchado a los niños conjugar “yo cabo” en lugar de “yo quepo”? Se debe a que no reconocen al verbo “caber” como irregular, así que adaptan la acción a un regularidad morfológica.

      Lo mismo pasa cuando de tiempos se trata. Los hablantes no reconocen que el pretérito perfecto simple en la segunda persona tiene una ligera irregularidad. Al caer en cuenta de ésta, acomodan el verbo dentro de un paradigma regular con el que se sienten más cómodos hablando. Para comprobarlo sólo hay que poner atención en cómo se construye el paradigma en el caso de “amar” en segunda persona: tú amas, tú amaste, tú amabas, tú amarás, tú amarías… Fíjate nuevamente: ¡Todos tienen s! Excepto “tú amaste”. Así que algo irregular, como aquellos niños, lo fuerzan para que quede en las formas con s que ya conocen.

        Así como en la primera teoría, ésta también asegura que el error de la adición de la s es por falta de instrucción en gramática; pero también es cierto que hasta tú has tenido este tipo de errores.

       ¿No nos crees? Conjuga “abolir” en primera persona… ¿Cuál fue tu primera respuesta? ¿Yo abuelo? ¿Yo abolo? La realidad es que los verbos defectivos como “abolir” nos ponen en la misma situación de aquellos que usan la s extra: hacemos regular un verbo que hasta hace poco carecía de conjugación para la primera persona.

      Esto nos demuestra que hasta los más versados en la lengua podemos vernos enredados en el laberíntico y retorcido español. Así que la próxima ocasión que vayas a corregir a alguien por ese “dijistes”, ten en mente esto y trata de guiarlo sobre por qué no es correcto. De esta manera no sólo habrás mitigado un error de pronunciación, sino también habrás enseñado algo de la gran historia de nuestro idioma.

Por Tonatiuh Higareda

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