“Ni que el vaso estuviera hecho de agua” es una corrección que se ha difundido como pólvora, los ultracorrectos piensan que la preposición “de” sólo sirve para designar al material del que está hecho algo. Sin embargo, antes de decirte por qué aquéllos se equivocan, necesitas saber un par de cosas.

      “De” pertenece a la categoría gramatical de las preposiciones, un tipo de palabras que nos ayudan a unir elementos dentro de una oración. Todas las preposiciones son polivalentes, por lo que cada una puede dar distintos matices a las palabras que unen. “De” es de las que tiene más usos. Es aquí donde los problemas surgen, pues son tantos que podemos confundirnos.

      El más conocido de sus usos es el de origen, como en “Es de España”. También existe su uso para referirnos a posesión, como en “La novia de mi hermano”. Además, hay otros que usamos y que no advertimos, casi siempre en locuciones como “Te lo digo de palabra”.

     Así, en “Un vaso de agua” es el “de” de contenido y no de material. Incluso es más común de lo que pensamos, por eso no nos suena raro decir “copa de vino” o “cartón de leche”. A diferencia de “con”, el “de” se centra en la porción que existe dentro de algo.

      Los ultracorrectos seguirán diciendo que es un error, pero tal vez cambien de opinión cuando se enfrenten a “un sándwich con queso”, pues el bocadillo que esperaban que estuviera repleto de este ingrediente sólo tendrá un par de rebanadas y muchos otros ingredientes. En cambio, si hubieran dicho “de queso”, estaría lleno entre ambos panes. ¿Ya notas la sutil, pero significativa diferencia?

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